Últimamente, he estado leyendo sobre el punto de vista de los reformadores en cuanto a la naturaleza y el propósito de la iglesia. Por lo tanto, pidiéndole que me perdone por adelantarme, nos ahondaremos en la opinión de Calvino sobre la iglesia, punto por punto. Me gustaría que usted, el lector, interactúara a lo largo de este tratado y ofreciera su propio punto de vista.
l. La Iglesia. Plan del presente libro
En el libro precedente hemos expuesto cómo Jesucristo, por la fe en el Evangelio, se hace nuestro, y cómo nosotros somos hechos partícipes de la salvación que Él nos trajo; igualmente tratamos de la felicidad eterna.
Mas, como nuestra ignorancia y pereza, y hasta la vanidad de nuestra alma, tienen necesidad de ayudas exteriores por las que la fe se engendre en nosotros, crezca y llegue a ser perfecta, Dios nos proveyó de ellas para sostener nuestra flaqueza. Y a fin de que la predicación del Evangelio siguiese su curso, puso como en depósito este tesoro en su Iglesia; instituyó pastores y doctores mediante los cuales enseña a los suyos, y les confió su autoridad (Ef. 4, 11). En resumen, no dejó pasar nada de cuanto convenía para alimentar una santa unión de fe, y un buen orden entre nosotros. Ante todo instituyó los sacramentos, que como sabemos por experiencia nos sirven de gran ayuda para alimentar y confirmar nuestra fe. Porque siendo así que nosotros, por estar encerrados en la cárcel de nuestra carne, no hemos llegado aún al grado angélico, Dios, acomodándose a nuestra capacidad, ordenó conforme a su providencia admirable, el modo por el que nos acerquemos a Él, por muy alejados que nos encontremos.
Por tanto, el orden y método de enseñanza requiere que tratemos primero de la Iglesia, de su gobierno, de los oficios comprendidos en ella, de su autoridad, de sus sacramentos, y finalmente de su orden político; Y que al mismo tiempo procuremos apartar a los piadosos lectores de las corrupciones y abusos con que Satanás, mediante el papado, ha ido falsificando lo que Dios había ordenado para nuestra salvación.
Comenzaré, pues, por el tratado de la Iglesia, en cuyo, seno Dios quiere recoger a sus hijos, y no solamente para que sean mantenidos por el(a mientras son niños, sino también para que con cuidado de madre los rija y gobierne hasta que lleguen a ser hombres, consiguiendo el objetivo a que conduce la fe. Porque no es lícito a nadie separar lo que Dios unió (Mc.10,9); a saber, que la Iglesia sea la madre de todos aquellos de quienes Dios es Padre. Cosa que no sucedió solamente bajo la Ley, sino que persiste todavía después de la venida de Jesucristo, como afirma san Pablo; quien declara que somos hijos de la nueva Jerusalem celeste (Gál. 4, 26).
Calvino afirma que nuestra fe requiere ayudas para que pueda crecer y que estas ayudas se encuentran en la iglesia. El Cristianismo contemporáneo coloca tan alta importancia sobre el aspecto privado de nuestra fe, como la lectura privada de la escritura, que nos olvidamos cual es la razon por la cual tenemos la iglesia y para qué esta aquí.
Calvino proclama aquí una iglesia que consiste de palabra y sacramento. Afirma que Dios ha instituido pastores y ministros para la predicación de la palabra de Dios, por medio de la cual Cristo nos habla de acuerdo a Romanos 10. Asimismo, indica que Dios ha instituido los sacramentos, que son una gran ayuda para nutrir y fortalecer nuestra fe. De manera que es rotunda la importancia de la centralidad de la palabra y los sacramentos
Calvino también afirma que esta iglesia es nuestra “madre”. Como un lactante requiere de una madre para vivir, nosotros, como creyentes necesitamos una"madre" espiritual para que nos alimente.